La Biblia Reina Valera

Salmos 73

Salmos

Indice

Capítulo 74

1


 

  ¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?  

 

 


2


 

  Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, Cuando redimiste la vara de tu heredad; Este monte de Sión, donde has habitado.  

 

 


3


 

  Levanta tus pies á los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.  

 

 


4


 

  Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: Han puesto sus divisas por señas.  

 

 


5


 

  Cualquiera se hacía famoso según que había levantado El hacha sobre los gruesos maderos.  

 

 


6


 

  Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras.  

 

 


7


 

  Han puesto á fuego tus santuarios, Han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.  

 

 


8


 

  Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en el tierra.  

 

 


9


 

  No vemos ya nuestras señales: No hay más profeta; Ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.  

 

 


10


 

  ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?  

 

 


11


 

  ¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿Por qué la escondes dentro de tu seno?  

 

 


12


 

  Empero Dios es mi rey ya de antiguo; El que obra saludes en medio de la tierra.  

 

 


13


 

  Tú hendiste la mar con tu fortaleza: Quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.  

 

 


14


 

  Tú magullaste las cabezas del leviathán; Dístelo por comida al pueblo de los desiertos.  

 

 


15


 

  Tú abriste fuente y río; Tú secaste ríos impetuosos.  

 

 


16


 

  Tuyo es el día, tuya también es la noche: Tú aparejaste la luna y el sol.  

 

 


17


 

  Tú estableciste todos los términos de la tierra: El verano y el invierno tú los formaste.  

 

 


18


 

  Acuerdáte de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, Y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.  

 

 


19


 

  No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.  

 

 


20


 

  Mira al pacto: Porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.  

 

 


21


 

  No vuelva avergonzado el abatido: El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.  

 

 


22


 

  Levántate, oh Dios, aboga tu causa: Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.  

 

 


23


 

  No olvides las voces de tus enemigos: El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.  

 

 


Salmos 75

 

 

 

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